Maldita suerte que me hizo desconfiar de la vida; tantos días con buen viento y ahora empecé a desconfiar...desconfiar de tu tiempo y tu existencia; como si fueses una broma del destino, una gracia del tiempo...pues bien me ha de conocer tu inventor; tienes algo que había dejado de ver...me gustas cuando hablas, me gusta lo que haces, me gusta lo que eres...me gusta pensar que te tengo, así de lejos, mirándote mientras tus ojos me dicen que te espere, que eres de verdad, que estas viniendo, en busca de ese abrazo prometido y el final de ese beso a medio terminar, que estas ahí para mi, que eres real y debo creer...junto a mi locura y mis delirios aquí estoy, para ti, con tiempo para compartir, yo soy de verdad, estoy acá; sentado esperándote y verte esa esquina doblar y que te acerques cada vez mas...mis soldados recularon y te dejaron entrar, un espacio de tiempo, para ti ahí está; y aunque de a poco también empiezan a desconfiar, yo los retengo así llegas antes de que lo vuelvan a cerrar...y nada de esto habla de amor, mis soldados lo encerraron, solo lo alimentan con esperanzas de vez en vez, para que no muera...pero si habla del montón de abrazos y besos, que para vos guardo, mi atención y oídos para escucharte, mis brazos para resguardarte, mi espalda para apoyarte, mis hombros para tus lágrimas, mis manos para acariciarte hasta que duermas...aquí estoy, y nuevamente pongo todo sobre la mesa, lo tomas o lo dejas...aprendí a ya no dar vueltas...y tal vez, seas otra de mis historias sin final, o del final que nunca espero; pero te aseguro, y por mi ser, que seras por quien mas me enoje con mi suerte, al no poder tenerte...-
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