Estoy mirando al cielo como sin mirar, veo formas imperfectas que no paran de girar;
siento que algo me quieren decir, pero me rió sin escuchar.
Todos un día tenemos que al cielo mirar y respirar, buscar formas que nos lleguen a completar;
yo llevo tu sonrisa como mi cielo y no es de extrañar; me completa y desarma todo sin preguntar.
Todavía a veces pienso en la primera vez que la vi; y no se tal vez, no fue tu mejor sonrisa, solo fue una mas; pero a mi corazón tonto y maltratado no lo pude controlar; de un salto fue a tu bolsillo y no supe más; y muy cómodo debe de estar porque por acá no vuelve ni para visitar.
Por eso siempre estas en mi, a donde sea que vaya; como ese cielo que contemplo mientras incoherente escribo estas palabras; ese cielo del cual me hablaste y dije basta! como no perderse en alguien como vos; y baje mi guardia y me entregue a tu ser.
Viajando en ese bendito colectivo que tantas veces subimos; que una tarde mirándote de lejos como desconocidos entre la gente, pensando en que sera volver a conocerte fue que sentí tocar el cielo del sentir, y sentado en una nube di vuelta y estabas a mi lado; y en un susurro te confesaba que volvería a elegirte si fuese necesario.
Te veo como ese hermoso cielo que nos cubre y yo como un gigante océano te contemplo y te robo los colores para sentirte un poquito mía; con tus tormentas, con tus días soleados, con tus días grises, días fríos, ese gigante cielo, que mantiene el hechizo y no puedo sacarte de mi mente cada vez que me pierdo al verlo.
Y nunca escribí algo tan personal, como este texto que en cada letra lleva marcado tu nombre; porque cuando lo leas sabes que de vos habla, pero a veces te siento tanto que salen ciertas palabras.
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